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Me topé con un perro negro en un callejón oscuro. Nos contemplamos fijamente por eternos segundos. Recordé que los perros olfateaban el miedo entonces mi miedo se convirtió en terror. Tomé valor y recurrí a una famosa técnica. Me agaché, recogí una piedra imaginaria, cerré mis ojos y lancé la invisible piedra con todas mis fuerzas y corrí. 

Corrí como alma que lleva el diablo pero ni el diablo me hubiese alcanzado. Ya sentía sus colmillos enterrados en mi pierna. Me detuve en la esquina y miré atrás. El perro estaba aún más lejos, corriendo como alma perruna que lleva el diablo y se detuvo para mirar atrás. – El 80% de nuestros temores nunca acontecen. – El miedo es enemigo de la felicidad.

– Lo que más temí eso me llegó dijo el patriarca Job.

Cuento a mis hijos la historia del perro negro que me quería comer. Imagino a ese perro contándole a sus hijos sobre el chino amarillo que casi se lo come. El perro no era negro, la calle no estaba tan oscura y yo no soy chino. “No sé si los chinos comen perro, pero estoy seguro que el miedo nubla la visión y come nuestros sueños».

Yokoi Kenji Díaz

#yokoikenji

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