fbpx

La abundancia es grata, pero hay cosas de aquellos tiempos de escasez que valoro inmensamente, como él hambre.

La larga espera hace que el sabor de la comida, sea un recuerdo inigualable.

Yo por ejemplo, sentí profunda hambre de conocimiento.

Llegue a esperar hasta tres meses un bendito libro en español, en una de las pocas librerías de Tokio, que para aquellas épocas prestaba tan lento servicio. Podía haber pedido 10 títulos del catálogo, pero el dinero solo alcanzaba para uno y el pasaje del tren hasta Ochanomizu, a más de una hora de casa. Cuando el Hagaki ( postal ) de la librería llegaba a nuestro buzón avisando la llegada del libro, era emocionante acicalarme y viajar hasta Tokio al encuentro de mi nuevo libro en mi lengua materna.

Lo devoraba, leía y releía, le hacia el amor al texto y su contexto. No había libro o escritura fea en ese proceso. Por simple que fuera la explicación o retórica, viajaba, sacaba conclusiones e inventaba teorías sobre personajes y situaciones que ni él escritor se imaginó. Es el hambre, lo que nos hace alucinar y hacer milagros textuales… Que será de mis hijos hoy en día!
Por que yo jugaba literalmente como aquellos cinco amigos de la serie Stranger Things, en los 90’ un poco antes de tanta tecnología y tanto porno. ¡Ya no dejan nada a la imaginación!

Hoy paso rápido hasta por las librerías, para no caer en la tentación de comprar un libro con algún título “Estratégico-Neuro-Programado” que no va a llegar a mi alma ni a mi mente por que va a ocupar un lugar en el estante, al lado de los otros 20 libros que aún no he leído y muy seguramente no lo haré, pues ya no hay tiempo, ni hambre.

Es época de fartura, abundancia, de exceso de información y eso está matando nuestro paladar en tantos sentidos que mejor ni sigo…

Yokoi Kenji Díaz

Video: PORNO | YOKOI KENJI 2018

Share This