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Una reconocida casa editorial me contactó en el 2010 al hacerse viral una de nuestras intervenciones. Noticieros del mundo hispano incluyendo CNN nos preguntaban sobre mi perspectiva de la pobreza. Un momento propicio para hacer un libro. “Hay que aprovechar los 15 minutos de fama y lograr un libro ya, que se venda como pan caliente” fue el consejo de muchos.

Por su parte, la editorial envió redactores, escucharon charlas y luego transcribieron. Se logró un texto que por supuesto no aprobé. No lo hice por que un orador y un escritor son roles distintos.Tan diferentes que generalmente un buen orador no escribe con la misma destreza que habla. Y a un buen escritor le puede costar mucho hacer viajar un auditorio en su imaginación como lo hace en el texto. Entonces me dediqué a escribir, sin importar los 15 minutos de fama, si se vendería o no, simplemente me senté y quise aprender a escribir. En los primeros intentos supe lo de siempre: No tengo talento para esto. Con ninguna otra opción más que la disciplina, asunto que no se le niega a nadie, me propuse a no irritar los ojos de nadie, es decir, a escribir por lo menos de manera decente.

9 años después, aquí estoy, con un libro que titula “Salón 8” y en mi mente una verdadera admiración por los buenos escritores. 9 años después y me sigo preguntando ¿cómo lo hacen? ¡Ha de ser un talento para escribir así! Talento que sólo puedo rasguñar gracias a la disciplina, pero eso lo han de juzgar mis posibles lectores. Dirán que me demoré demasiado para el resultado, pero a mi, el tiempo me hizo fue falta. Estoy es muy feliz porque en este 2019 la feria del libro de Bogotá tiene como invitado de honor a Colombia. Aunque mis rasgos y mi nombre no lo digan, yo soy Colombiano. Me agrada saber que el libro es en español y hecho aquí en mi país. Más de 40 historias reales, si se ríen mucho con alguna de ellas no me pregunten si realmente aconteció o les cuento la versión cruda, allí se enterarán que no solo fue real, fue peor. Es solo que no es bueno que la tristeza o el rencor sean protagonistas de la vida, cuando la alegría, aunque en dosis pequeñas,  siempre estuvo allí también.  Bueno, nos vemos este 5 de mayo en Corferias.

Yokoi Kenji Díaz

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