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INTRUSOS

Llegó el invierno, quedamos solo tú y yo y los intrusos. ¿Alguien recuerda de dónde salieron? Nadie lo sabe, ¡pero vaya! sí han crecido estos intrusos. Seguramente se fueron quedando en una de esas noches cuando los dejamos hospedar. Los fuimos dejando y se fueron quedando porque finalmente no hablaban, no ocupaban espacio, alguno así que no estorbaban pues eran solo silencios. 

Silencios que se fueron acomodando, silencios que se fueron acumulando, pero ahora llego el invierno y los intrusos hablan, dicen cosas punzantes, hacen terribles preguntas cuando solo eran silencios. 

– ¿Sienten algo el uno por el otro? 

– ¿Notan esta frialdad en el ambiente? 

– ¿Esperaban un final tan malo en vuestra película?

Desde la cocina o por encima del periódico nuestras miradas se encuentran, nos preguntamos una y otra vez de donde salieron estos intrusos o cuando los dejamos entrar. 

No somos perfectos, pero casi todo lo hicimos bien, hemos invertido en el futuro, en los niños, en el trabajo, los sueños, los amigos, la iglesia y hasta el perro que ya murió.  ¿Porqué estos intrusos nos cuestionan? Tal vez no invertimos mucho tiempo en nosotros. Eso que llaman “tiempo en pareja” y que siempre nos pereció cursi y aún nos suena a cliché. Pues bien, hoy en este crudo invierno esos vacíos, silencios, son nuestros nuevos intrusos parlanchines. 

Hoy en este crudo invierno la soledad tiene el frío eco de un pasado donde no recolecto leña. Sin intención de prosa ni poesía, esta es la triste reflexión de una pareja madura. Es el creciente índice de divorcios a los 40 y 50, edad donde parece tonto separarse. Aumentaron los tontos o tal vez el frío en nuestros ojos es ya insoportable. Aumentaron los tontos o los intrusos parlanchines. 

En la exitosa serie Juego de Tronos se repite de manera profética y tenebrosa la frase: “El invierno se acerca, hay que estar preparados”

La hormiga le dice lo mismo a la cigarra en la fábula de Esopo.

 Y es que tener que mirarnos al final de una larga carrera y darnos cuenta de que ya no sentimos lo mismo de que ya no nos amamos, que uno de los dos no siente lo mismo, que está bien incluso estar solo, suena a un final frío, invernal, triste. 

El espíritu humano tiene fortaleza para comenzar de nuevo en cualquier momento, pero el cuerpo que habita ya no será el mismo, los dientes caen, el pelo, los párpados y de ahí para abajo todo, como si la tierra nos llamase. Para colmo de males, esos silencios acumulados por estar tan ocupados en otros y no en nosotros, les da por hablar verdades dolorosas ¿Esperaban un final tan malo en vuestra película?

La otra noche, después de enviar a dormir los niños y a Mr. Jake, nuestra mascota, miré a mi esposa y le propuse con malicia: ¿Uno más?

Sonriendo, sin disimular su emoción me dijo,

“No deberíamos, pues ya es tarde, pero bueno uno más”. Así bajo las cobijas, vimos un capituló más de Juego de Tronos. Nos corta el aliento las escenas medievales y sus caballeros, sus doncellas, el enano, la traición, el terror, amor, pasión, brujas, dragones y sexo como para taparse un ojo.

Aparecen también en el extremo norte, una especie de demonios que aún no sabemos qué son exactamente, pero parecen intrusos de otro mundo, de un mundo frío para el cual nadie parece estar preparado. Entrado en días el viejo Salomón era atormentado por sus inclinaciones sexuales de adolescente tal vez por eso sabía tanto: 

 «Disfruta con la esposa de tu juventud, amante y graciosa gacela, encantadora; 

que sus pechos te embriaguen cada día y su amor te cautive para siempre. 

Antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en que digas: No tengo en ellos placer; antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y las nubes vuelvan tras la lluvia.

Bueno mi preciosa gacela de pechos que embriagan mi ser, 

¿Bailamos un tango? 

¿Aprendemos ajedrez? 

¿Nos vamos en bici de Yokohama a Nagasaki? 

¿Nos casamos de nuevo en el amazonas? ¿Hacemos el amor en la cocina? 

Acumulamos experiencias bellas, locas y atrevidas o acomodamos silencios, de esos silencios que un día nos van a echar de nuestra propia morada. 

¿Alguna idea mis queridos lectores, antes que llegue el invierno?

Yokoi Kenji

#yokoikenji

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