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Odio, aborrezco, cuestiono, rechazo, repudio con mi alma, de hecho no encuentro propósito alguno en su existencia, no veo la lección, la enseñanza, aprendizaje alguno en un asunto tan innecesario como esto. 

Incluso aprendí a aceptar la inclemencia de la naturaleza, de la vida, su crueldad y sus accidentes, pero esto de las balas perdidas no me deja nada, solo un sentimiento de estupidez. 

Y es que mis queridos lectores, aquí en mi pobre y raro léxico, en mis escritos maltrechos, siempre me he permitido llorar y maldecir con la misma intensidad que grito de alegría, como maldijo Job, como canto jurando venganza en sus salmos David, como se entristeció hasta la muerte el mismo Jesús. Después poco a poco el dolor pasa, pero no se pasma. 

Yokoi Kenji Díaz

#yokoikenji

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