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Me niego a responder cuando sospecho que la pregunta es venenosa, y es que algunos no quieren saber si creo en dios, solo están desesperados por que mi dios sea el mismo de ellos! Desean pregonar que somos del mismo equipo, hacer alarde y abanicar el ego religioso que busca rating “espiritual” en los medios y a este punto incluso algunos les entristece que escriba dios con “d” minúscula como si eso le quitara divinidad a dios.

    Yo me niego a creer en un Dios tan fácil de irritar, un Dios que le teme a una banda de Heavy Metal que al parecer tienen el poder de maldecir un país con sus conciertos, según los creyentes, pero aceptan y votan por políticos luciferianos solo porque hablan bonito de Dios y mal del homosexual. 

Me niego a seguir una divinidad que no se puede cuestionar, que para existir debe anular mi intelecto, que come y se alimenta de mis emociones como si mi razón lo alzara en ira. 

   Después de una conferencia de liderazgo integral, alguien me dijo que deseaba orar por mi para que “volviera a los caminos del señor” y que yo sabia de lo que me estaba hablando, lo interesante es que si esa misma persona me viese hablando en una iglesia sobre lo que pienso de la espiritualidad y la fe, muy seguramente me pediría que yo orara por ella y hasta me diría “pastor”, 

Es como si nunca entendieran ni se fijaran en el mensaje sino en el empaque, en la carátula y lo externo, por esa mismísima razón pienso que el “pueblo es manipulable” ante la religión.

A través de los años analizo creencias y patrones de comportamiento, veo como aplauden con euforia religiosa conceptos nocivos y malévolos, venidos del mismo infierno, solo porque alguien los dice con un empaque litúrgico y “espiritual”, y veo también con tristeza como rechazan un mensaje espiritual e incluso nos han echado de instituciones religiosas por decir verdades divinas, pero al desnudo, sin algarabía ni arrebatos de índole fantasioso. ¡Es como si el misticismo importase más que la verdad! 

Todavía hay gente que me pregunta si Goku es satánico, cuando un abusador puede salir más fácil de una iglesia que de un televisor,  ( https://youtu.be/USZESp0pD3Q )

Yo permito que oren por mi cuando sé que lo hacen con amor y no me importa si es pastor, padre o un monje japonés, el amor, el afecto y la buena vibra como dice el latino siempre es bienvenida con gratitud. 

Pero aprendí también a ser firme ante la vanidad religiosa y por eso me niego a alimentar el ego venenoso de una espiritualidad superflua y sin amor verdadero al prójimo, como dice mi gente en Colombia: “A mí, déjeme quieto socio que solo busco la verdad y sin miedos.”  En él, Paz. 

Yokoi Kenji Díaz

(Síganos en Instagram @yokoikenjidiaz)

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